La Trappe Isid’or 33 cl

2,49 €(7,55 € / litro)

Cerveza trapense ámbar de 33 cl y 7,5 % vol. Redonda y compleja, con caramelo, fruta madura, especias y amargor suave.

100 disponibles

Descripción

La Trappe Isid’or es una cerveza trapense ámbar de 7,5 % vol. creada en 2009 para celebrar el 125.º aniversario de la cervecería de Koningshoeven. Recibe su nombre de Isidorus, el primer maestro cervecero de la abadía.

Su aroma combina notas especiadas, florales y frutales. En boca pasa de la fruta al caramelo maltoso y termina con un amargor agradable, sin perder el equilibrio.

Características de La Trappe Isid’or

  • Origen: Abadía de Koningshoeven, Países Bajos.
  • Productor: Bierbrouwerij De Koningshoeven.
  • Estilo: Belgian Strong Ale.
  • Fermentación: Alta fermentación.
  • Aspecto técnico: Cuerpo medio y final agradablemente amargo.
  • Graduación: 7,5 % vol.
  • Formato: botella de 33 cl.
  • Perfil: Caramelo, fruta madura, especias, tostados y lúpulo floral.

Notas de cata

Aspecto

Ámbar profundo, con espuma cremosa persistente.

Aroma

Caramelo, fruta madura, especias y levadura.

Sabor

Maltosa y equilibrada, con fruta seca y final suavemente amargo.

Ingredientes y alérgenos

Ingredientes: Agua, malta de cebada, jarabe de glucosa, azúcar, lúpulo y levadura.

Alérgenos: contiene gluten.

Cómo servirla

Servir entre 8 y 10 °C en cáliz trapense.

Maridaje recomendado

Carnes rojas, guisos, quesos curados y chocolate negro.

Conservación

Guardar la botella en posición vertical, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz y de cambios bruscos de temperatura.

¿Por qué se llama La Trappe Isid’or?

Fue creada en 2009 para celebrar el 125.º aniversario de la cervecería y homenajea al hermano Isidorus, primer maestro cervecero de Koningshoeven. Nació como una edición conmemorativa y permaneció en la gama gracias a su buena acogida.

Preguntas frecuentes sobre La Trappe Isid’or

¿Qué graduación tiene La Trappe Isid’or?

Tiene una graduación de 7,5 % vol.

¿Qué tipo de cerveza es?

Es una ale trapense ámbar de alta fermentación, con fruta, caramelo y un final suavemente amargo.

¿A qué temperatura debe servirse?

Se recomienda servirla entre 8 y 10 °C en un cáliz trapense.

¿Contiene gluten?

Sí. Contiene malta de cebada y, por tanto, gluten.

¿Por qué lleva el nombre Isid’or?

Homenajea al hermano Isidorus, primer maestro cervecero de la abadía de Koningshoeven. La cerveza se lanzó en 2009 por el 125.º aniversario de la cervecería.

Información adicional
Peso0,65 kg
Dimensiones7 × 7 × 25 cm
PaísFiltrar por país
EstiloFiltrar por estilo
Color
Formato
MarcaFiltrar por marca
Graduación7,5 % vol.
IngredientesAgua, malta de cebada, azúcar, sirope de glucosa, lúpulo y levadura
AlérgenosContiene gluten
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Acerca de la marca

Historia de La Trappe y la abadía de Koningshoeven

La Trappe es la cerveza de la abadía de Nuestra Señora de Koningshoeven, situada en Berkel-Enschot, junto a Tilburg, en los Países Bajos. Su historia comienza con una comunidad de monjes franceses que buscó refugio en Brabante y convirtió una finca con tres granjas y un antiguo redil en el primer monasterio trapense del país. Desde 1884, la cerveza se elabora dentro de los muros de la abadía y bajo la supervisión de la comunidad monástica.

La trayectoria de La Trappe no ha sido lineal. Ha atravesado una guerra comercial, una grave crisis económica, dos guerras mundiales, acuerdos industriales, la recuperación de su identidad y una profunda modernización. A lo largo de todo ese recorrido, la cervecería ha seguido siendo un medio para sostener la vida monástica y financiar obras sociales, no el fin de la comunidad.

El origen del nombre La Trappe

El nombre remite a la abadía francesa de Notre-Dame de la Grande Trappe, situada en Soligny-la-Trappe, Normandía. Allí se desarrolló durante el siglo XVII la reforma cisterciense que dio origen a la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia. Sus miembros serían conocidos popularmente como trapenses por el nombre de aquella abadía.

La Trappe, por tanto, no describe un estilo concreto de cerveza. Expresa la pertenencia espiritual e histórica de Koningshoeven a la tradición trapense: una vida organizada alrededor de la oración, el silencio, la comunidad, la hospitalidad y el trabajo manual.

1881: los monjes franceses llegan a Koningshoeven

A finales del siglo XIX, el ambiente político anticlerical de Francia amenazaba la continuidad de numerosas comunidades religiosas. La abadía de Sainte-Marie-du-Mont, conocida como Mont des Cats o Katsberg, buscó un lugar seguro fuera del país. El hermano Sebastiaan Wyart fue enviado a encontrar un nuevo emplazamiento y recibió ayuda de antiguos compañeros de su etapa en el ejército pontificio.

Cerca de Tilburg descubrieron una finca formada por tres granjas y un redil. El terreno había pertenecido al príncipe Guillermo II, futuro rey de los Países Bajos, y era conocido como Koningshoeven, «las granjas del rey». Los monjes transformaron el redil en un monasterio provisional y celebraron allí su primera misa el 5 de marzo de 1881, fecha considerada fundacional de la abadía de Nuestra Señora de Koningshoeven.

1884: una cervecería para sostener el monasterio

La tierra era pobre y los primeros trabajos agrícolas no proporcionaban recursos suficientes. De acuerdo con la tradición monástica de vivir del propio trabajo, la comunidad necesitaba una actividad estable que permitiera mantener el monasterio y ejercer la caridad. La elaboración de cerveza resultaba lógica: algunos hermanos conocían el oficio y, además, el agua potable disponible en la zona de Tilburg no siempre ofrecía garantías sanitarias.

En 1884 comenzó a funcionar la cervecería. Los monjes escogieron inicialmente la baja fermentación y la cerveza tipo Pils, todavía novedosa en los Países Bajos. Mantuvieron contacto con la cultura cervecera de Múnich y enviaron a un novicio para aprender el oficio. La nueva instalación incorporó tecnología avanzada para su tiempo y sentó las bases de Bierbrouwerij de Koningshoeven.

La guerra de la cerveza de 1891

La producción creció y la popularidad de la cerveza monástica inquietó a las otras cervecerías de Tilburg. En 1891, quince fabricantes locales organizaron un comité contra la competencia de Koningshoeven. Consideraban que los religiosos disfrutaban de ventajas que alteraban el mercado y trataron de frenar su expansión.

La protesta tuvo el efecto contrario. Parte de la población interpretó que una oposición tan intensa solo podía explicarse por la calidad del producto. Los sacerdotes locales defendieron a los monjes desde los púlpitos y contribuyeron a aumentar la reputación de su cerveza. La llamada guerra cervecera terminó favoreciendo a Koningshoeven y consolidó su presencia en la región.

Una nueva abadía financiada con la cerveza

La comunidad creció y necesitó edificios más amplios. A partir de 1894, los ingresos de la cervecería ayudaron a levantar el gran conjunto monástico que caracteriza el paisaje de Brabante. La construcción incorporó electricidad y una línea telefónica cuando estas tecnologías todavía eran extraordinarias en la zona.

La modernidad generó críticas dentro de la propia orden. Algunos abades consideraban que aquellas instalaciones contradecían la austeridad trapense. Koningshoeven defendió que la técnica debía estar al servicio de la comunidad. Esa tensión entre tradición e innovación reaparecería numerosas veces a lo largo de su historia y acabaría convirtiéndose en una característica de La Trappe.

1909: deuda, crisis y cierre temporal

El impulso constructor tuvo un precio. El primer abad, Dom Willibrord Verbruggen, había desempeñado un papel decisivo en el desarrollo de la abadía, pero su administración terminó generando enormes deudas y un conflicto con la comunidad y las autoridades eclesiásticas. En 1909 el monasterio quedó al borde de la desaparición.

Los monjes abandonaron temporalmente el recinto y el edificio llegó a abrirse a visitantes mientras se resolvía la crisis. Finalmente se reorganizó la administración, se pagaron las deudas y la comunidad regresó sin Dom Willibrord. La supervivencia de la abadía permitió que la cervecería continuara, aunque aquel episodio dejó clara la necesidad de subordinar cualquier actividad económica a las decisiones de la comunidad.

Koningshoeven durante las guerras mundiales

La Primera Guerra Mundial y los años posteriores alteraron los mercados y el suministro de materias primas, pero la abadía continuó activa. Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas de ocupación no requisaron el enorme y austero conjunto monástico. La relativa estabilidad material no evitó uno de los capítulos más dolorosos de su historia.

En la noche del 2 de agosto de 1942, los hermanos Nivardus, Linus e Ignatius Löb fueron detenidos por los nazis durante el oficio nocturno. Eran hijos de una familia judía convertida al catolicismo. Frente a la abadía se reunieron con sus hermanas Hedwiges y Maria-Theresia, religiosas del cercano monasterio trapense femenino de Koningsoord. Fueron deportados a través de Vught y Westerbork y asesinados en Auschwitz. Su memoria permanece unida a Koningshoeven como testimonio de persecución, fidelidad y sufrimiento.

La expansión solidaria después de la guerra

Después de 1945 la comunidad contaba con numerosos miembros y dirigió parte de sus recursos hacia proyectos monásticos fuera de Europa. En 1953 ayudó a fundar una comunidad en Indonesia y en 1956 inició otra en Kenia. Los ingresos procedentes de la cervecería colaboraron en esta expansión y en otras actividades caritativas.

Décadas más tarde, la inestabilidad obligó a la comunidad de Kenia a abandonar el país. Los monjes encontraron un nuevo emplazamiento en Uganda y establecieron la abadía de Nuestra Señora de Victoria. La solidaridad internacional explica por qué los beneficios de una cerveza trapense no se limitan al mantenimiento material de la casa que la produce.

1968–1980: la etapa de Stella Artois

En 1968, las actividades cerveceras pasaron a ser gestionadas por Stella Artois mediante un acuerdo que alteró profundamente la producción. Durante los doce años siguientes desaparecieron las cervezas originales de la abadía y las instalaciones se dedicaron a fabricar Stella. Koningshoeven conservó el monasterio y su comunidad, pero perdió buena parte de la identidad cervecera desarrollada desde el siglo XIX.

Al terminar el contrato en 1980, los monjes recuperaron el control y decidieron comenzar una etapa nueva. Necesitaban un nombre que expresara claramente su origen espiritual y eligieron La Trappe. La marca fue obtenida de sus hermanos de la abadía de Tegelen por el precio simbólico de un florín.

El nacimiento de la marca La Trappe

Con el regreso de la gestión a Koningshoeven surgieron las cervezas asociadas actualmente a la casa. La Trappe Dubbel y La Trappe Tripel ayudaron a reconstruir la personalidad de la cervecería mediante estilos de alta fermentación, perfiles de malta y refermentación en botella. La nueva marca enlazaba el producto con la abadía francesa que había dado nombre a la orden.

El cambio no fue un simple ejercicio comercial. Representó la recuperación de una historia interrumpida durante el acuerdo con Stella Artois y devolvió a la cerveza una relación visible con la vida de los monjes.

1991: La Trappe Quadrupel y el nombre de un nuevo estilo

En 1991 se presentó La Trappe Quadrupel, una cerveza ámbar de gran intensidad y 10 % vol. Su denominación seguía la progresión sugerida por Dubbel y Tripel. Con el tiempo, la palabra Quadrupel se extendió internacionalmente para designar cervezas oscuras o cobrizas especialmente fuertes, maltosas y complejas.

La receta se convirtió en una de las referencias más reconocidas de Koningshoeven. Posteriormente apareció Quadrupel Oak Aged, madurada en distintos tipos de barrica. Cada lote podía utilizar maderas o recipientes procedentes de vino y bebidas espirituosas diferentes, creando variaciones dentro de la base de la Quadrupel.

La colaboración con Bavaria y el sello trapense

Durante la década de 1990 la comunidad necesitaba asegurar la continuidad técnica y comercial de la cervecería. Se estableció una colaboración con Bavaria, actualmente Royal Swinkels. La empresa aportó conocimientos profesionales, distribución y personal, mientras la abadía conservó la propiedad y la cerveza continuó elaborándose dentro de sus muros.

El acuerdo generó dudas en la comunidad trapense internacional sobre el grado de control efectivo de los monjes. La Trappe dejó de utilizar temporalmente el sello Authentic Trappist Product. Tras reforzarse la supervisión monástica y definirse con claridad la responsabilidad de la comunidad en las decisiones esenciales, recuperó el distintivo en 2005.

Qué significa Authentic Trappist Product

«Trapense» no es una denominación de estilo ni un sinónimo de cerveza de abadía. Para llevar el sello Authentic Trappist Product, la cerveza debe producirse dentro de una abadía trapense o en su entorno inmediato, bajo control de la comunidad. La actividad tiene que estar subordinada a la vida monástica y los ingresos deben destinarse al sustento del monasterio, sus compromisos y fines sociales.

La Trappe cumple estas condiciones: se elabora en Koningshoeven, la comunidad interviene en su supervisión y los beneficios que exceden las necesidades de la abadía se emplean en obras solidarias. La colaboración empresarial no convierte la cervecería en una fábrica ajena al monasterio, porque la responsabilidad final permanece en la comunidad.

Isid’or: homenaje al primer maestro cervecero

En 2009, con motivo del 125.º aniversario de la cervecería, se creó La Trappe Isid’or. El nombre homenajea al hermano Isidorus, vinculado a los primeros años de elaboración en Koningshoeven. La cerveza se concibió como edición conmemorativa, pero su aceptación hizo que pasara a formar parte permanente del catálogo.

Isid’or une así dos etapas: recuerda el aprendizaje y el trabajo de los pioneros de 1884 mediante una receta contemporánea. Parte de su significado se relaciona además con la solidaridad internacional de la comunidad y sus proyectos monásticos.

La gama y sus innovaciones

La familia La Trappe se ha ampliado con Blonde, Dubbel, Tripel, Quadrupel, Isid’or y Witte Trappist, además de referencias estacionales y especiales. La casa desarrolló también La Trappe Puur, presentada en 2011 como el primer producto trapense elaborado con certificación ecológica.

En 2021 apareció La Trappe Nillis, la primera cerveza trapense sin alcohol. Su nombre enlaza con la tradición monástica y con el aniversario de la abadía. Más tarde se incorporó Epos 0,0 %, una interpretación sin alcohol inspirada en la cerveza blanca de la casa. Estas referencias muestran que la identidad trapense puede evolucionar sin abandonar su origen.

Sostenibilidad, agua y economía circular

Desde finales de la década de 1990, Koningshoeven ha integrado la sostenibilidad en la vida de la abadía y en la cervecería. La Trappe utiliza agua de su propio manantial, trabaja con ingredientes naturales y ha impulsado el aprovisionamiento regional de cebada y lúpulo para reducir desplazamientos y emisiones.

Uno de los proyectos más destacados es la Biomakerij, un sistema de tratamiento biológico instalado para depurar el agua utilizada en la actividad cervecera. El objetivo es avanzar hacia un ciclo cada vez más circular, reutilizar recursos y reducir residuos. Las instalaciones incorporan también energía solar, recuperación de materiales y edificios construidos con elementos reciclados.

Para los monjes, estas medidas no son únicamente técnicas. Expresan la idea de custodiar responsablemente los recursos recibidos y de equilibrar producción, comunidad y entorno.

Premios y reconocimiento internacional

La Trappe ha recibido numerosos reconocimientos en certámenes cerveceros. En el European Beer Star de 2018, Blonde, Dubbel, Tripel y Quadrupel obtuvieron medallas de oro en sus respectivas categorías, un resultado excepcional para una sola cervecería. En 2019, La Trappe Tripel fue elegida mejor cerveza de los Países Bajos.

La continuidad de estos premios no se limita a una única receta. Distintas referencias han sido distinguidas en concursos nacionales e internacionales, confirmando la amplitud técnica de una gama que va desde una cerveza blanca y ligera hasta una Quadrupel de gran intensidad.

La Trappe en la actualidad

La cerveza continúa elaborándose dentro de la abadía de Nuestra Señora de Koningshoeven bajo supervisión monástica. Trabajadores especializados realizan las operaciones diarias, mientras la comunidad conserva el control del proyecto y orienta su finalidad. La cervecería permite mantener el monasterio, atender a sus miembros y sostener iniciativas sociales.

La Trappe representa hoy más de 140 años de elaboración y una historia todavía más amplia, iniciada con la llegada de los monjes en 1881. El redil convertido en monasterio, la guerra cervecera, la crisis de 1909, la memoria de los hermanos Löb, la recuperación de 1980, Quadrupel, el sello trapense y los proyectos de sostenibilidad forman parte de una misma trayectoria.

Su legado se resume en una convivencia constante entre tradición y progreso. La abadía ha incorporado electricidad, tecnología cervecera, cooperación empresarial, agricultura ecológica y tratamiento circular del agua, pero mantiene la misma jerarquía de principios: primero la comunidad y su vida espiritual; después, el trabajo que permite sostenerla y compartir sus frutos.

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