Westmalle Extra
2,98 € (9,03 € / litro)
La cerveza que acompañaba las comidas de los monjes de Westmalle. Ligera, refrescante y llena de matices, con notas afrutadas, especiadas y un final seco de gran carácter.
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Westmalle Extra es una cerveza trapense dorada de 4,8 % vol., ligera en alcohol pero sorprendentemente llena de sabor. Nace de la cerveza que los monjes de Westmalle elaboraban para su propio consumo desde 1836.
Qué distingue a Westmalle Extra
Lleva el sello Authentic Trappist Product. Fermenta a alta temperatura, refermenta en botella y no se pasteuriza. Se elabora con seis variedades europeas de flor de lúpulo y alcanza 30 EBU de amargor.
Notas de cata
Vista: amarillo dorado, con espuma blanca viva y aspecto luminoso.
Aroma: fruta blanca, flores, cereal y lúpulo herbal.
Boca: refrescante y seca, con cuerpo mayor de lo esperado, amargor preciso y final limpio.
Cómo servirla
Servir entre 6 y 8 °C en cáliz. La segunda fermentación puede dejar un sedimento natural en el fondo.
Maridaje recomendado
Perfecta con aperitivos, ensaladas, pescado, marisco, quesos suaves y platos vegetales.
Ingredientes y alérgenos
Ingredientes: agua, malta de cebada, seis variedades europeas de lúpulo y levadura. Alérgenos: contiene gluten por la presencia de cereales con gluten. La etiqueta del envase recibido prevalece ante posibles cambios de formulación.
Conservación
Conservar la botella en posición vertical, en un lugar fresco, seco y protegido de la luz. Servir y consumir responsablemente.
Historia de Westmalle Extra
La heredera de la cerveza de mesa de 1836
Westmalle Extra es la variedad que conserva la relación más directa con el comienzo de la cervecería. Cuando la abadía obtuvo su rango trapense en 1836, los monjes comenzaron a preparar una cerveza ligera para acompañar sus propias comidas. El primer lote, probado el 10 de diciembre de aquel año, era oscuro, dulce y de baja graduación; posteriormente los documentos también mencionan una cerveza blanca.
De Extra-Gersten a Westmalle Extra
A comienzos del siglo XX aparece documentada en la abadía una cerveza rubia llamada Extra-Gersten. La propia Westmalle la identifica como precursora de la Extra actual. No se presenta, por tanto, como una creación comercial reciente, sino como la evolución de la cerveza sencilla y cotidiana reservada durante generaciones a la comunidad.
La cerveza que beben los monjes
Extra sigue siendo la cerveza que los monjes de Westmalle toman durante las comidas. La botella de esta ficha traslada al público esa tradición en forma de una trapense dorada de 4,8 % vol., elaborada con seis variedades europeas de flor de lúpulo, de alta fermentación, sin pasteurizar y con segunda fermentación en botella. Su carácter ligero no es una versión reducida de Dubbel o Tripel: responde a una función monástica propia que se remonta al origen de la cervecería.
Historia de Westmalle
De La Trappe a la región de Amberes
Westmalle pertenece a una tradición monástica mucho más antigua que su cervecería. En 1098, Roberto de Molesmes fundó en Cîteaux, Borgoña, una comunidad que pretendía recuperar una observancia más estricta de la Regla de san Benito. De aquel movimiento surgieron los cistercienses. En el siglo XVII, la reforma impulsada desde la abadía normanda de La Trappe dio origen a los Cistercienses de la Estricta Observancia, conocidos popularmente como trapenses por el nombre de ese monasterio.
La Revolución francesa obligó a varias comunidades religiosas a abandonar sus casas. Un grupo de trapenses que proyectaba viajar a América se detuvo en Amberes a finales del siglo XVIII. El obispo de la ciudad los convenció para permanecer en la región y diez cistercienses franceses se instalaron en 1794 en una modesta granja de la Campine, cerca de Malle. La finca se llamaba Nooit Rust, expresión neerlandesa que significa «nunca descanses», un nombre especialmente apropiado para una comunidad regida por la oración y el trabajo.
La fundación del monasterio de Westmalle
Los religiosos fundaron allí el monasterio que hoy se denomina oficialmente Abadía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Westmalle. El terreno que recibieron estaba formado en buena parte por brezales y zonas pantanosas. Con el paso de los años drenaron y cultivaron esas tierras, levantaron edificios y desarrollaron una explotación agrícola que debía contribuir a la autosuficiencia de la comunidad. La ganadería, la elaboración de queso, la panadería y, más adelante, la cerveza formaron parte de ese mismo modelo monástico.
El 22 de abril de 1836 el monasterio fue elevado al rango de abadía trapense. Según la historia conservada por la propia comunidad, aquella nueva condición permitió que los monjes acompañaran las comidas con la bebida habitual de la zona. En Flandes esa bebida era la cerveza. El padre Bonaventura Hermans, ayudado por el hermano Alberic Kemps, preparó entonces una pequeña instalación cervecera dentro del recinto.
La primera cerveza, elaborada en 1836
El 10 de diciembre de 1836 los monjes probaron por primera vez su propia cerveza. Los documentos de la abadía la describen como oscura, dulce y de baja graduación. Algún tiempo después también aparece en los escritos una cerveza blanca. No eran productos concebidos para crear una marca comercial, sino alimentos líquidos destinados a la mesa de la comunidad y elaborados como una parte más de su trabajo cotidiano.
Durante dos décadas la producción permaneció reservada al monasterio. A partir de 1856 se vendieron ocasionalmente pequeñas cantidades en la puerta de la abadía. La buena acogida obligó a ampliar pronto la cervecería, aunque la distribución organizada tardaría bastante más en llegar: en 1921 los monjes comenzaron a comercializar sus cervezas mediante comerciantes especializados.
Extra-Gersten y el origen de Westmalle Extra
A comienzos del siglo XX las fuentes de Westmalle mencionan una cerveza rubia llamada Extra-Gersten, considerada la precursora de Westmalle Extra. Esta variedad conserva el vínculo más directo con las primeras cervezas ligeras de mesa de la abadía. Sigue siendo la cerveza que beben los propios monjes durante las comidas, aunque la receta y los medios de producción hayan evolucionado desde aquel primer lote de 1836.
La Extra actual es una trapense dorada de alta fermentación, con segunda fermentación en botella y 4,8 % vol. Su importancia histórica reside precisamente en no haber nacido como una cerveza fuerte o ceremonial: representa la continuidad de la bebida cotidiana de la comunidad.
1926: Westmalle Dubbel da nombre a un estilo
En 1926 los monjes revisaron su cerveza trapense oscura original. Para obtener una versión más intensa duplicaron la cantidad de ingredientes empleada en la elaboración. Así nació Westmalle Dubbel. El término no fue una ocurrencia publicitaria posterior, sino una referencia directa a aquella modificación de la receta.
La denominación «Dubbel» terminó siendo adoptada mucho más allá de Westmalle para identificar cervezas de abadía oscuras, maltosas y de fuerza considerable. La cerveza concreta ha evolucionado con el tiempo, pero el acontecimiento de 1926 convirtió una decisión tomada dentro del monasterio en parte del vocabulario cervecero internacional.
1934: el nacimiento de Westmalle Tripel
A comienzos de la década de 1930 la abadía modernizó sus instalaciones con una nueva sala de cocción, una sala de fermentación y un taller. La inauguración de la nueva fábrica en 1934 se celebró creando una cerveza elaborada con una proporción todavía mayor de ingredientes: Westmalle Tripel.
La propia abadía identifica aquella receta como la primera cerveza denominada Tripel y los conocedores la han llamado «la madre de todas las triples». Su aparición ayudó a establecer el modelo moderno de tripel belga: una cerveza dorada, fuerte, de alta fermentación, compleja pero seca y con una presencia notable del lúpulo. Esa influencia histórica debe distinguirse de una leyenda: no todas las cervezas llamadas tripel proceden de Westmalle, pero el uso del nombre y el perfil que alcanzaron difusión internacional tienen aquí una referencia fundamental y documentada.
Trabajo monástico y sello trapense
Westmalle no es simplemente una marca inspirada en una abadía. Extra, Dubbel y Tripel se elaboran dentro de los muros del monasterio y la comunidad supervisa tanto la producción como la orientación de la empresa. Estas condiciones forman parte de los requisitos del sello internacional Authentic Trappist Product. Los ingresos se destinan al mantenimiento de la abadía y de los monjes, a las inversiones necesarias de la cervecería, al apoyo de la orden trapense y a obras sociales y benéficas.
La tecnología permite hoy trabajar con mayor precisión y regularidad, pero la actividad industrial continúa subordinada a la vida de la comunidad. La cerveza no es el fin del monasterio: es uno de los trabajos con los que los monjes sostienen su forma de vida y contribuyen a otras necesidades. La abadía mantiene además otras actividades históricas, entre ellas la explotación agrícola y su quesería propia.
Westmalle en la actualidad
La cervecería sigue instalada en la abadía de Westmalle, en la provincia belga de Amberes. Produce únicamente las tres cervezas trapenses que articulan su historia: Extra, Dubbel y Tripel. Todas son de alta fermentación, realizan una segunda fermentación en botella y se presentan sin pasteurizar. La producción moderna busca regularidad y control, pero conserva la supervisión humana y el equilibrio entre tradición, tecnología y ritmo monástico que defiende la comunidad.
Las tres referencias de Westmalle forman así una cronología que puede beberse: Extra recuerda la cerveza ligera preparada para la mesa de los monjes desde 1836; Dubbel conserva el cambio de receta de 1926 que dio nombre a un estilo; y Tripel nace de la ampliación de 1934 y se convirtió en modelo para innumerables cervezas belgas. Cada producto de esta ficha procede de una etapa concreta de una historia iniciada por aquellos trapenses franceses que encontraron refugio en Nooit Rust en 1794.
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